Boletín de novedades
Inicio Publicaciones Acerca del VIH-SIDA

Acerca del VIH-SIDA

  • Autor / Autores
  • Palabras clave
    VIH SIDA acompañamiento sexualidad discriminación riesgo reproducción
  • Resumen

    El VIH-SIDA afecta el sistema inmune de las personas que lo padecen, enfermedad que también moviliza todo el sistema inmune de la sociedad, ya que sus costumbres, creencias y prácticas se ven cuestionados aspectos hasta ahora negados. Los soportes sociales y el equipo de salud son fundamentales para el acompañamiento de personas que conviven con el virus, de una manera sólida y competente.

  • Presentado en

Introducción

Acerca del VIH-SIDA,publicación sobre psicología en Psicoactualidad

El VIH-SIDA afecta el sistema inmune de las personas que lo padecen, enfermedad que también moviliza todo el sistema inmune de la sociedad, ya que sus costumbres, creencias y prácticas se ven cuestionados aspectos hasta ahora negados.
Nos muestra esa parte de las costumbres que no han querido ser puestas en evidencia, las que se han mantenido dentro de la esfera de lo no dicho, de lo socialmente invisible, asociado al errado concepto que esta enfermedad solo afecta a determinados grupos.

Las enfermedades de transmisión sexual hasta antes de la aparición de la penicilina en 1930 estaba asociada a la idea de muerte, y las relaciones sexuales al servicio de la reproducción y no necesariamente del placer, promovido fundamentalmente desde las instituciones de control social como la iglesia. Esta noción se extendería hasta 1960, en que con la aparición de los anticonceptivos orales comienza a disolverse el vínculo entre relaciones sexuales y reproducción, al tiempo que las religiones fueron perdiendo la legitimidad hasta ahora sostenida.

Es entonces que a partir de la existencia de la penicilina, la anticoncepción y el debilitamiento del poder de las religiones en ese sentido, se fue delineando la existencia de un momento histórico de libertad sexual. Pero la enfermedad ha cambiado las reglas del juego -o mejor dicho- las ha marcado, ya que surge en un momento donde las reglas pasaban por la no existencia de las mismas.

La independencia lograda entre relaciones sexuales-reproducción-muerte significó un cambio radical, pero ahora nuevamente parecerían vincularse a partir de la presencia del virus del VIH-SIDA. Lo aceptable, apropiado, recomendable es ahora variable, creando un “clima de riesgo”.

Ante la inminencia del diagnóstico de vih-sida, supone que las personas con dicha enfermedad se vean en la necesidad de rever sus apoyos vinculares, revisar a quienes comunicar y con quienes compartir su situación, lo que supone una revisión de su red social personal.

Al decir de Elena Dabas:

La red social implica un proceso de construcción permanente individual como colectivo. El sistema abierto autoorganizado, multicéntrico que a través de intercambio dinámico en los integrantes de un colectivo (familia, equipo de trabajo, barrio, entre otros) y con integrantes de otros colectivos, posibilita la potencialización de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas o la satisfacción de necesidades. Cada miembro del colectivo se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla, optimizando los aprendizajes al ser éstos socialmente compartidos.1

Acerca del VIH-SIDA, publicación de psicología en PsicoactualidadEn tal sentido, el equipo de salud se constituye en un soporte fundamental para el paciente, quedando recortado un campo de trabajo con características peculiares, específicas y diferentes, donde uno de los primeros postulados a tener presente por parte de dicho equipo son el compromiso y la disponibilidad para “estar” y acompañar al paciente en ese particular momento de su vida.

A menudo aparecen múltiples historias de abandonos de personas que hasta ahora habían sido significativas, como pareja, amigos, incluso la propia familia; por tanto quienes decidan acompañar estos procesos sería deseable que pudieran hacerlo de una forma responsable, desde una presencia sólida, confiable, sin favorecer posibilidades de nuevos abandonos para el paciente.

“Caminar a solas es posible,
pero el buen andariego sabe que el gran viaje
es el de la vida y requiere compañeros”

Helder Cámara



1. Dabas, Elina. Redes sociales, familia y escuela. Ed. Paídós. Buenos Aires, 1998

Artículo publicado en Psicoactualidad.com

FaceBook_byn Seguinos en Twitter Seguinos en Youtube