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Las mujeres y sus lunas

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  • Palabras clave
    menarca pubertad adolescencia niñez juventud menstruación climaterio
  • Resumen

    Consideraciones sobre el período de las niñas en el período de la pubertad. La Licenciada se refiere junto a sus colegas Brasileras a las cualidades de la evolución natural de la niña adolescente (que las madres brasileñas suelen llamar aborrecente) en su tránsito a la primera adultez.

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Introducción

La mujer y sus lunas

La evolución del desarrollo humano podría ser comparada con un tapiz cuyo tejido es muy complejo como para poder abarcarlo de una sola vez. Junto a mis colegas brasileñas participantes de esta mesa iremos destejiendo el tapiz de la evolución femenina para finalizar re-tejiéndolo nuevamente entre todas.

Mi participación va a referirnos a las cualidades de la evolución natural de la niña adolescente (que las madres brasileñas suelen llamar aborrecente) en su tránsito a la primera adultez. Haré un breve repaso de las características habituales de esta etapa para centrarme luego en los aspectos biopsicosociales.

Comienzo con la descripción que Víctor Hugo hace de la protagonista, Derouchete, en su relato “Los trabajadores del mar

Ella tenía esta gracia fugitiva que marca la más deliciosa de las transiciones, la adolescencia, los dos crepúsculos mezclados, el comienzo de una mujer en el final de una niña.

Entre los 10 y 20 años, las mujeres cruzamos una línea divisoria que va desde la niñez a la adultez, proceso que no es sencillo ni fácil. Si bien no existe período de la vida libre de problemas, creo no exagerar al decir que muchas veces la adolescencia es definida sólo desde sus problemas. En esta segunda década de la vida, las chicas –as meninas- están en un remolino de cambios biosociales, cognitivos y psicosociales. Crecen y se hacen más fuertes a un ritmo acelerado comparable tan sólo con el primer año de vida.

Cambios asociados con el crecimiento sexual dimensionan de una manera distinta el funcionamiento del cuerpo, la manera de pensar sobre sí misma y los demás. Estos mismos cambios encierran un desafío y un estímulo, que muchas veces afectan de manera problemática más al mundo adulto que a la niña misma ocupada en pasar de estados de mal humor y abatimiento a euforia y alegría sin razón aparente para el mundo exterior que la observa totalmente absorta en su propio proceso y en una suerte de “ciclotimia evolutiva”, a mi manera de ver.

Niñas que entre los 8 y 9 años son tranquilas y dóciles cuando llegan a sus 11, 12 años se vuelven agresivas y hasta despiadadas. Una y otra vez, maestras y maestros de estas edades citan a padres y madres planteando situaciones difíciles de manejar y más difíciles cuando se dan en niñas que no han manifestado anteriormente dificultades de esta naturaleza. Aún cuando los estudios de género permiten comprender a la menarca (aparición de la primera menstruación) como un proceso vital femenino, es notable la desinformación y presencia de prejuicios acerca de la misma.

Sin duda, una preparación adecuada mejoraría las actitudes hacia la menarca, la menstruación y, esa etapa imprecisa, que es el climaterio.

Las investigaciones en este campo nos dicen que una referencia familiar para las niñas es la edad de aparición de la menarca y también saben que el período menstrual dura entre tres y seis días. No obstante manifiestan confusiones tales como "te sale sangre durante un mes y después para, así es todos los meses hasta que tenés 17 años", "te viene cada doce meses aunque a algunas les viene todos los meses".

Los treinta centímetros cúbicos de flujo menstrual que se liberan en cada menstruación tampoco es un dato muy conocido y qué dicen: "se pierden unas gotitas como cuando mi perra está en celo" o "te salen tres tazas de té de sangre". Imágenes fuertes, ¿no es cierto?

Un área de desconocimiento importante es el climaterio y a qué edad acontece. Y entonces las niñas comentan, "la menopausia te viene a los 40 y pico" o "cuando no podés tener más hijos no te viene más la menstruación" o "creo que la tenés toda la vida" o "yo nunca fui vieja así que no sé".

Esto nos permite pensar que no sea común que las mujeres adultas, más allá de sus cincuenta años, compartan con las más jóvenes como es su proceso hormonal durante en el climaterio.

Durante la primera década de vida de la niña, frecuentemente se instalan creencias de fragilidad y de ocultamiento de su cuerpo, al tacto y a sus pensamientos, que finalmente cristalizan en la época de aparición de la menarca.

Crisis durante la menarcaLa menarca es un punto de transición en el ciclo vital que representa un símbolo concreto del pasaje de “niña a mujer” y marca la aparición de un cambio en la propia identidad cargado con significados psicológicos y culturales. La menarca juega un rol único pues reestructura la imagen corporal y la identidad sexual.

En ese momento es factible que las niñas construyan su identidad de género sobre las creencias de falta de poder y control de su propio cuerpo e incapacidad de decidir sobre su sexualidad. Esta construcción desfavorable se basa en expectativas negativas culturales, en la confusión de las niñas acerca de su imagen corporal, en la falta de información y en una autoestima debilitada. Todo esto les dificulta formar un juicio crítico y cuestionador de su propia identidad.

Por otra parte, la menarca también marca el comienzo de la capacidad reproductiva, hecho asociado al rol femenino por excelencia, imagen idealizada transmitida de madres a hijas y avalada por la cultura.

Mito de la manzana de la discordiaMito la manzana de la discordia

Recordemos acá el mito de la manzana de la discordia. Eris, Diosa de la discordia, graba en una manzana de oro las palabras “Para la más bella” y la arroja entre los presentes en una fiesta de bodas. Paris, designado por los Dioses para otorgar el premio, debe elegir entre las tres diosas más bellas. Afrodita o Venus (amor erótico), Juno o Era (madre tierra) y Minerva o Atenea (inteligencia) quienes prometen sus dones. ¿Por quién opta Paris? Por Venus, excluyendo a la madre tierra y a la inteligencia. Ya los griegos sabían de las difíciles opciones de la mujer que no puede ser a la vez, amante, sabia y madre.

Realizando un rastreo histórico de las concepciones médicas, filosóficas y religiosas, se observa que la menstruación ha sido considerada a través de los siglos desde diferentes ópticas, muchas de ellas negativas.

Hipócrates veía a la menstruación como la manifestación de la falta de equilibrio de los fluidos femeninos. Plinio recalcaba sus poderes destructivos. En la Edad Media la consideraban una purga y una sustancia venenosa capaz de producir cualquier tipo de catástrofe. Las religiones la han considerado como algo contaminante que merecía una purificación posterior.

Los estudios antropológicos, si bien muestran la existencia de rituales de pasajes asociados con la aparición de la menarca también refieren que en muchas comunidades aislan a las mujeres que están menstruando respondiendo esta costumbre a creencias que la menstruación torna peligrosa y destructiva a la mujer por lo que hay que mantenerla lejos y apartada. De hecho actualmente en nuestra sociedad, tanto hombres como mujeres tendemos a descalificar la situación femenina durante los días del período menstrual.

¿Puede la menstruación tener otros significados? En su libro “La construcción social de la realidad” los autores Berger y Luckmann nos dicen que esto es posible pues “el ser humano construye su propia naturaleza o más sencillamente se produce a sí mismo”. Es decir que los significados que atribuimos a la menstruación son construcciones y por lo tanto nos son fijos ni inmutables.

Eisler en “El cáliz y la espada” en su relato de la evolución cultural describe momentos históricos como por ejemplo el neolítico y el paleolítico en los cuales se veneraba la capacidad procreadora de la mujer y la sangre menstrual. En su libro "Cuando Dios era mujer", Merlin Stone señala la importancia de distinguir las distintas formas que tomaron los ritos destinados a la diosa y de cómo las mujeres mantuvieron su status y poder en tanto prevaleció un modelo de organización social solidaria.

En la actualidad diferentes investigaciones médicas ven a la menstruación como un proceso adaptativo exitoso contra las infecciones que causarían las bacterias que habitan la vagina protegiendo a una eventual maternidad.

Voy ahora a referirme específicamente a las áreas biosocial, cognitiva y psicosocial.

Área biosocial

La pubertad, 9 años aproximadamente, comienza con aumentos en diferente hormonas que desencadenan una serie de cambios físicos ampliamente conocidos (pechos, vello, etc). Este conjunto de cambios lleva a reconstruir la imagen corporal o sea el concepto mental que tiene la adolescente sobre su apariencia física.

Esta evaluación tiene un impacto importante en la autoestima de las niñas que suelen ser mucho más autocríticas que los varones en relación a su apariencia física. Cuando esta autocrítica es excesiva lleva a una lucha que deriva en problemas comúnmente conocidos que no son objeto de este trabajo, pero mencionaré como los más frecuentes a los trastornos de la alimentación, sentimientos de depresión asociados a una imagen corporal negativa y tendencia al aislamiento, trastorno de ansiedad.

En "El diario de Ana Frank", ella relata sus vivencias acerca de los cambios corporales:

Va a serme difícil hablarte de la segunda cosa, porque se trata de mí misma.

Ayer leí un artículo de la doctora Sis Heyster, a propósito de la manía de ruborizarse. Este artículo parece dirigirse a mí sola. Aunque no enrojezco con tanta facilidad, me parece que las otras cosas de que habla se aplican perfectamente a mí. He aquí, poco más o menos, lo que escribe: "una muchacha, durante los años de pubertad, se repliega en sí misma y empieza a reflexionar sobre los milagros que se producen en su cuerpo".

Yo también noto esta sensación; por eso, en estos últimos tiempos, me siento cohibida delante de Margot y de mis padres. En cambio, aunque sea más tímida que yo, Margot no demuestra la menor inhibición.

Lo que me sucede me parece maravilloso; no sólo las transformaciones visibles de mi cuerpo, sino lo que se verifica en mi interior. Aún cuando yo nunca hablé a nadie de mí misma, ni de todas estas cosas, pienso en ellas y las refiero aquí.

Cada vez que estoy indispuesta -sólo me ha sucedido tres veces- tengo la sensación de llevar en mí un secreto muy tierno, a despecho del dolor, de la laxitud y de la suciedad; es porque, a pesar de los fastidios de esos pocos días, me regocijo en cierto modo desde el momento en que voy a sentir ese secreto una vez más.

Sis Heyster dice también en su artículo que las muchachas de esta edad no están muy seguras de sí mismas, pero no tardarán en reconocerse mujeres, con sus ideas, sus pensamientos y sus hábitos personales. En lo que a mí respecta, como me encuentro aquí desde alrededor de mi decimotercer año, he comenzado a reflexionar sobre mí misma mucho antes que las otras muchachas, y a sentirme "persona". Por la noche, en la cama, siento a veces una necesidad inexplicable de tocarme los senos y percibir la calma de los latidos regulares y seguros de mi corazón.

Inconscientemente, tuve sensaciones semejantes mucho antes de venir aquí, porque recuerdo que una vez al dormir con una amiga, tuve la irresistible necesidad de besarla, lo que entonces hice. Su cuerpo, con el que ella siempre se había mostrado recatada, me despertaba una gran curiosidad. Le pregunté si como prueba de amistad, no me permitiría palpar sus senos, haciendo ella lo mismo con los míos; pero mi amiga se negó. Cada vez que veo la imagen de una mujer desnuda, como por ejemplo Venus, me quedo extasiada. Me ha sucedido encontrar eso tan maravillosamente bello, que me ha costado retener las lágrimas.

Área cognitiva

Se da un importante avance en la capacidad hipotética deductiva enfatizando más lo posible que lo real. La adolescente se convierte en constructora de teorías de su vida cotidiana. Nuevamente Ana Frank nos dice: “hace varios días que no escribo porque quería reflexionar primero sobre lo que significa un diario. Al redactarlo experimento una sensación singular pues nunca tuve un diario y además porque me parece que, más tarde, ni yo ni ningún otro se interesaría por la confidencia de una escolar de 13 años, en fin eso carece de importancia. Quiero escribir y aun más, sondear mi corazón sobre toda clase de cosas."

La modalidad introspectiva es una parte esencial del sí mismo que se expande con una característica egocéntrica que la lleva a considerarse significativa y central en la escena social e imaginando lo que los demás piensan de ella, llegando a convertir a estos imaginarios en hechos concretos y reales.

Esta modalidad egocéntrica de pensamiento tiene 3 características: la fábula de la invencibilidad , que les permite asumir todo tipo de riesgos " a mí esto no me va a pasar nunca" (sexo-droga); la fábula personal que les permite imaginar que su vida es única (me voy a casar con un príncipe), diferente y con sabores especiales y la "audiencia imaginaria " (soy una rock-star), imaginando que el resto del mundo está tan interesados en ellas como ellas mismas lo están: así una joven sentirá que un pequeño granito o un problema con su ropa será observado por todos y juzgada por ello.

Área psicosocial

El principal objetivo es aquí la comprensión de sí misma y la autodeterminación que culminan en la construcción de la identidad estableciendo sus propios objetivos y valores abandonando algunos establecidos por sus padres y la sociedad, y aceptando otros.

El grupo de pares se hace cada vez más importante propiciando la interacción, la autoafirmación y la autonomía. Las chicas al desarrollar su auto comprensión comienzan a decidir entre sus múltiples aspectos, diferentes y contradictorios.

“El sol brilla, el cielo es de un azul intenso, el viento es agradable y yo tengo unas ganas locas-, unas ganas locas,- de todo … de charlar, de libertad, de amigos, de soledad, de llorar. Querría estallar … Creo sentir en mi la Primavera, el despertar de la primavera; los siento en mi cuerpo y en mi alma.” A Ana Frank, muchas gracias.

Bibliografía

  • Dolto, Francoise (1990) La causa de los adolescentes . Editorial Seix Barral, Barcelona, España.
  • Eisler, Riane (1987) El cáliz y la espada . Cuatro Vientos Editorial, Santiago de Chile, Chile.
  • Frank, Ana (1977) El diario de Ana Frank. Editorial Marymar, Buenos Aires, Argentina.
  • Oaklander, Violet (1987) Ventana a nuestros niños. Cuatro Vientos Editorial, Santiago de Chile, Chile.
  • Reddell, María Teresa (2000) La Pubertad (Tesis Doctoral) Universidad de Belgrano, Buenos Aires, Argentina.
  • Stassen Berger, Kathleen (1997) El Desarrollo de la Persona . Editorial Médica Panamericana, Buenos Aires, Argentina.

Artículo publicado en Psicoactualidad.com

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